El Espiritu Santo:

En Esta pagina vamos a Estudiar con un Espiritu de Mansedumbre el tema sobre QUIEN ES EL ESPIRITU SANTO, porque hay muchas personas que  dicen lo siguiente: 
1-El Espiritu Santo solo es la fuerza activa de Dios o una influencia.
2-El Espiritu Santo es el poder de Dios ,pero no es una persona distinta.
3- El Espiritu Santo es Jesus mismo.

CITAS SOBRE EL ESPIRITU SANTO DE ELENA WHITE:

 

Cuando los hombres se sienten competentes para pronunciar juicios y condenar al Espíritu Santo, ellos están haciendo un trabajo para sí mismos que será difícil de deshacer. Toda la cabeza se vuelve enferma, y el discernimiento se vuelve tan débil que solo sirve para juzgar injustamente”. 4ML:358.

Aquellos que rechazan el Espíritu Santo de la verdad se colocan a sí mismos bajo el control de un espíritu que es opuesto a la Palabra y a la obra de Dios”. 1 Sermons and Talks:385, 387.

Necesitamos comprender que el Espíritu Santo, que es una persona así como Dios es persona, anda en estos terrenos (Manuscrito 66, 1899)”. Ev:447.

El mal se había estado acumulando durante siglos, y sólo podía ser restringido y resistido por el grandioso poder del Espíritu Santo, la tercera persona de la Divinidad, que vendría con energía no modificada, sino con la plenitud del poder divino”. TM:398.

Él (Cristo) se representaría a Sí mismo como estando presente en todos los lugares a través de Su Espíritu Santo, como el omnipresente”. 14ML:23.

“Por Su Espíritu Santo Él (Dios) está presente en todas partes”. MC:417.

Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo (Special Testimonies, Serie B, N° 7, páginas 62-63. Año 1905)”. Ev:446.

“El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, les dan el poder que los hace victoriosos en cada conflicto con el príncipe de las tinieblas”. Carta 200, 15 de Diciembre de 1902; 6ML:167.

En esa ocasión (el bautismo) nos comprometemos a nosotros mismos en la presencia de los tres grandes Poderes a salir del mundo y a estar separados”. 6ML:167; Manuscrito 130, 27 de Octubre de 1902.

Cuando usted toma estos votos, usted se compromete a sí mismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que vivirá ante Dios, y que usted no tiene derecho a quebrar este compromiso. La ayuda de los tres grandes poderes es colocada a su disposición”. RH, 22 de Junio de 1905.

Si el hombre al adquirir las gracias cristianas obra según el plan de crecimiento, Dios se ha comprometido a obrar en favor del hombre según el plan de multiplicación. "Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús". La obra es trazada frente a cada alma que ha confesado su fe en Jesucristo mediante el bautismo, y se ha convertido en un receptáculo de la promesa que procede de las tres personas de la divinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (MS 57, 1900)”. 6CBA:1074.

Cuando usted se dio a sí mismo a Cristo, usted hizo un compromiso en la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los tres grandes dignatarios del cielo”. 7CBA:959; HHD:351.

La presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los tres grandes poderes en el universo, y aquel en cuyo nombre el creyente es bautizado, está comprometido a estar con cada alma que lucha”. Pacific Union Recorder, 2 de Julio de 1908.

“El rito del bautismo es administrado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estos tres grandes poderes del cielo se comprometen a Sí mismos a ser la suficiencia de todo aquel que se somete a esta ordenanza, y que fielmente guarda el voto que entonces hicieron”. 6ML:27.


“Cuando usted fue sumergido en el agua y fue bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estos tres grandes poderes del cielo se comprometieron a Sí mismos a darle poder y gracia para resistir toda tentación que deshonre a Dios”. 19ML:235.


"Hay tres personas vivientes en el trío celestial..."
-- Special Testimonies, Series B, No. 7, pp. 62, 63. (1905) {Ev 615.1}

 

El príncipe del poder del mal puede ser mantenido en jaque únicamente por el poder de Dios en la tercera persona de la Divinidad, el Espíritu Santo... (Special Testimonies, Serie A, Nº 10, pág. 37. Año 1897).

Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe... (Special Testimonies, Serie B, Nº 7, págs. 62, 63. Año 1905).

Debemos realizar que el Espiritu Santo es una persona así como Dios es una persona y está cominando en estos terrenos. --Manuscript 66, 1899.

El Espíritu Santo es el Consolador, en nombre de Cristo. Personifica a Cristo, pero es una personalidad distinta. {Manuscrito Liberado 20, 324.2} EGW  

 

No son grandes talentos lo que queremos ahora, sino corazones humildes y consagrados, esfuerzo personal y una actitud vigilante, oración y trabajo con toda perseverancia... Cristo ha enviado a su representante, el Espíritu Santo, para asistir a sus agentes vivientes que han sido empleados para destruir la ignorancia con los potentes rayos del Sol de Justicia. Su voz nos trasmite absoluta certeza, “He aquí yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo”. La realidad que siempre debemos tener en cuenta es que llevamos adelante una lucha ante la presencia de un mundo invisible.Carta 51, 1895.

Vi que en el tiempo de los apóstoles la iglesia estaba en peligro de ser engañada y explotada por los falsos maestros. Por lo tanto los hermanos eligieron a hombres que habían dado buenas pruebas de que eran capaces de gobernar bien su propia casa y conservar el orden en sus propias familias, y que fuesen capaces de iluminar a los que estaban en tinieblas. Se interrogó a Dios acerca de ellos, y luego, de acuerdo con el parecer de la iglesia y del Espíritu Santo, fueron puestos aparte por la imposición de las manos. Habiendo recibido su mandato de Dios y una vez aprobados por la iglesia, salieron a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a administrar los ritos de la casa del Señor, sirviendo a menudo a los santos, presentándoles los emblemas del cuerpo quebrantado y la sangre derramada del Salvador crucificado, a fin de mantener frescos en la memoria de sus amados hijos sus sufrimientos y su muerte. 

La señal de entrada en el reino—Cristo ha hecho del bautismo una señal de entrada en su reino espiritual. El ha hecho de esto una positiva condición con la cual deben cumplir todos los que quieren que se reconozca que están bajo la autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Antes que el hombre pueda encontrar un hogar en la iglesia, antes de traspasar el umbral del reino espiritual de Dios, ha de recibir la impresión del nombre divino: “Jehová, justicia nuestra”. Jeremías 23:6. Ev 226.4

El bautismo es una solemne renuncia al mundo. Los que son bautizados en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el momento de entrar en la vida cristiana, declaran públicamente que han abandonado el servicio de Satanás, y han llegado a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Han obedecido el mandamiento: “Salid de en medio de ellos, y apartaos... y no toquéis lo inmundo”. Y para ellos se cumple la promesa: “Y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6: 17, 18.—Testimonies for the Church 6:91 (1900). Ev 226.5

El juramento de lealtad del cristiano—Cuando los cristianos se someten al solemne rito del bautismo, el Señor registra el voto que hacen de serle fieles. Este voto es su juramento de lealtad. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así están unidos con los tres grandes poderes del cielo. Se comprometen a renunciar al mundo para observar las leyes del reino de Dios. Por lo tanto, han de andar en novedad de vida. No han de seguir más las tradiciones de los hombres. No han de seguir por más tiempo métodos deshonestos. Han de obedecer los estatutos del reino del cielo. Han de buscar el honor de Dios. Si son fieles a su voto, serán provistos de gracia y poder que los habilitará para cumplir con toda justicia. “A todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre”.—Carta 129, 1903. Ev 226.6

El Espíritu Santo es una persona, porque testifica en nuestros espíritus que somos hijos de Dios. Cuando se da este testimonio lleva consigo su propia evidencia. En esas ocasiones creemos y estamos seguros de que somos los hijos de Dios... Ev 447.6

El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios. Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”. 1 Corintios 2:11.—Manuscrito 20, 1906. Ev 447.7

En colaboración con los tres poderes más elevados—Debemos cooperar con los tres poderes más elevados del cielo: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos poderes trabajarán mediante nosotros convirtiéndonos en obreros juntamente con Dios.—Special Testimonies, Serie B, 7:51 (1905). Ev 448.2

   Isaias 63:

 

9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.

10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.

11 Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu,

12 el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que dividió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo,

13 el que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran?

14 El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.